Un espacio para evacuar el ser...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Mi buen lugar

Para muchos un buen lugar es donde uno esta solo, sin que lo molesten, en silencio y donde puede reflexionar. Pero al contrario de esto, para mi, este espacio es un lugar con amigos.

Para eso afirmo que mi buen lugar es el hockey, donde me siento yo misma, estando en compañía.

¿Qué es el hockey?

En primer lugar, subrayemos que el hockey es mucho más que un deporte de palos y bochas. Es equipo, amistad, tardes de partidos, diversión y porque no también, de alguna que otra tristeza.

Mi buen lugar es pura pasión. Desde gritar un gol hasta armar el bolso la noche anterior.

Añadamos las sonrisas cuando tenemos un penal o un corner corto a favor y la inmensa alegría que nos surge cuando alentamos a la primera de nuestro club o salimos campeonas.

Si bien hay días en que estoy muy cansada por ir al colegio y estudiar, nunca pierdo las ganas ni la motivación de ir a entrenar y a jugar los partidos.

En conclusión, cuando piso la cancha solo importa y me llena lo que pasa en el sintético, todo lo demás, queda afuera.

Por Maria Fonseca Thorner.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Hinchado

Encendió la radio con muchas expectativas, aunque era prácticamente imposible que se vieran cumplidas luego de lo sucedido hacia cinco o seis días.

Nos acaban de informar desde la calle Viamonte que en media hora se sabrá el veredicto final.”

Pensó que era mucho media hora. Estaba muy ansioso. Sonó teléfono en la oficina. No lo atendió. Había muchos problemas en la oficina y no estaba en condiciones de solucionar ninguno. Sólo lo que la radio diría en treinta minutos le importaba.

Miró el reloj. Se le hacia eterna la espera. Era la hora. Prendió la radio.

Lo acaban de confirmar: la Policía Federal está disponible para organizar el operativo de seguridad, y, el mismo, ya está en marcha. Las puertas del estadio estarán abiertas a partir de las 12 horas.”

Gritó eufórico, se estremeció y miró adentro de la billetera para confirmar por enésima vez si tenía las entradas. No se habían movido de allí desde hace varios días.

Eran las once de la mañana. Tenía tiempo para hacer las dos o tres cosas que eran verdaderamente urgentes y el resto quedarían pendientes para el día siguiente. Era muy importante estar temprano y disfrutar de aquello que desde hace mucho tiempo se le venía negando. 

Salió de la oficina. Tal y como había calculado, eran las doce y media del mediodía y en su agenda ya nada quedaba por realizar. Se acercó a la secretaria para despedirse.

-          “Me voy Graciela. Si no salgo con tiempo, no voy a llegar a tempranito. Hasta mañana.”

-          “Hasta mañana señor.”

Caminó unos pasos y a sus espaldas sonó el teléfono de la secretaria. La escuchó atender y hablar demasiado formal para su habitual manera. Se petrifica.

-          “Señor: lo llaman urgente. Es el gerente general que quiere hablar con usted”

-          “No te lo puedo creer. ¿Justo ahora? Está bien, lo atiendo en el teléfono de la oficina”

Sacó las llaves, abrió la puerta, se sentó.

     -         “Gustavo. ¿Cómo estás? Me llamó recién Álvarez. El Directorio convocó a una reunión de carácter urgente para las cinco de la tarde. Nos encontramos a eso de las cuatro y m…”

-          Lo interrumpe Gustavo. “Claudio, no puedo ir. Me estaba yendo. Se confirmó. Ya sabias que hoy me iba al mediodía, te lo vengo avisando con un mes de antelación. Hace treinta y cinco años que espero esto. No me puedo quedar.”

-          “Si Gustavito, ya lo sé, pero a estos tipos nada más les importa el trabajo. Vos sabés cómo son. No te podes ir hoy. Te lo digo con el mayor dolor del mundo, pero es así.”

-          “No voy a ir nada a la reunión. Olvídate”

-          “Ya estas avisado. Ya sos grande. Vos sabrás tus prioridades. Hasta luego.”

-          “Chau”. Corta y grita. “La puta madre que lo parió”

 La secretaria, que escuchó el grito, entró a la oficina.

-          “¿Le paso algo?”

-          “No, Mirta… digo sí… Me acaban de llamar para avisarme que se junta el Directorio y que no puedo irme. Me quiero matar. Aunque estoy pensando en borrarme igual.”

-          “Señor. No puedo creer que un hombre como usted, que trabaja tan bien, que es tan aplicado y dedicado, prefiera esto a quedarse en una reunión con la plana mayor de la empresa.”

-          “Vos no entendés nada. Déjame solo por favor”

Salió la secretaria y cerró la puerta. Una y media. Ya tendría que estar ahí y sigue en el microcentro. Putea fuerte de vuelta. Es la única forma de descargarse que tiene. Está encerrado. Sabe que no puede irse, pueden llegar hasta a echarlo si se ausenta de la reunión. Ser despedido es un lujo que no se puede dar y menos con el país en la situación económica y social deplorable en la que esta. Sabe que es un lugar que, hoy más que nunca, tiene que cuidar y mucho.

Prende de vuelta la radio.

Que fervor. Que entusiasmo se respira. La gente…”

Apaga la radio. No soporta la angustia que tiene. Le transpiran las manos. Camina por la oficina. Se le hace minúsculo ese cuarto. Las paredes se le vienen encima.

Suena el teléfono. La luz indica que es la secretaria. Levanta el tubo.

-          “Señor, y si se va a un bar. Acaba de pasar Sánchez caminando por acá y le escuché decir eso.”

-          “¿A un bar? ¿Me estás cargando no? Dejá, no me ayudes más que la empeoras.”

No puede creer lo que le esta pasando. Años y años de sufrimiento, de cargadas en el colegio, en el trabajo, de verlo llorar a su viejo, y estos pelotudos que le ponen la reunión a la misma hora, y encima la secretaria que le dice esto. Está profundamente triste.

Otra vez el teléfono. Otra vez Claudio.

-          “Veo que te quedaste Gustavito. Hiciste bien. Yo sabía que eras un tipo inteligente. Ahora Mirta te va alcanzar unos apuntes que le mande por fax, así no vamos de improvisados a la reunión.”

-          “Bueno… Nos vemos en un rato.”

Mirta golpea la puerta y entra. Trae una carpeta y se la deja sobre el escritorio y se retira en silencio. Gustavo la mira. La portada es la típica. Logo de la empresa, temas a tratarse en la reunión, integrantes. Lo de siempre. Pasa la carátula y ve la primera hoja. Se sorprende. No entiende. Se pregunta si será verdad. Llama desesperado a Claudio.

-          “Claudio. ¿Es verdad lo qué leí recién en la carpeta?”

-          “¡Si boludo! ¿No leíste el cartel? Te lo repito por las dudas: “Andá y disfrutá. Era un chiste”. Lo armamos con Mirta y el resto de la gente.”

-          “No lo puedo creer. Estaba desesperado. ¿Cómo me van a joder con una cosa así?”

-          “Dejá de preguntar. Agarrá las cosas y andate que llegás bien. No hay nadie en la calle. Con todo el quilombo, la gente sale poco y nada.”

-          “Gracias Claudio, gracias.”

Sale corriendo. Toda la angustia contenida se transforma en felicidad, felicidad que es completa y que lo invade en todo su cuerpo, en toda su historia, cuando el árbitro pita el final del empatado partido y Racing es campeón luego de treinta y cinco años, aquél 27 de diciembre de 2001.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Constitución

Edificio de estilo palaciego. Enclavado, monumental, sobre la avenida Brasil, en el centro de ese barrio porteño donde mezclados con el Aleph van Santa Catalina y la Mignon, Don Carlos Thays y Alberdi, Marinelli y “El Peludo”.

Estación de trenes Constitución. Otro día de trabajo que se termina. “De algo hay que morir”, dice Julio. Gente corriendo, personas apuradas, cansadas y con ganas de volver a sus casas, se dispersan, se aglutinan, van de acá para allá. Van vestidas de traje, con “overoles” sucios o simplemente de “civil”, prolijamente descombinados. El letrero luminoso en las alturas da la información justa y necesaria, aunque nunca real. Anden 11. 18:08 horas sale el “A La Plata vía Quilmes”. Anden 4. 18:22 horas sale el “A Bosques vía Temperley”. Nunca saldrán a horario, pero es una buena referencia para saber que, con varios minutos de antelación a los que el cartel dice, los vagones ya estarán colmados y abarrotados de gente dirigiéndose hacia el sur del Gran Buenos Aires y también más allá.

En las alturas, los relojes analógicos no funcionan. Las máquinas automáticas expendedoras, tampoco. Solo dos boleterías habilitadas, y las restantes ocho, con las luces apagadas.

- “Apúrate y no dudes mas. ¿No ves lo larga que es la fila?”
- “Tenés razón, no vamos a agarrar lugar en el furgón si nos trabamos acá y después, ¿Dónde me meto la bici?”
- “Sí sí, dale que a esta hora el chancho no pasa ni loco a revisar boletos.”

Camino por el hall central. Mi tren sale en veinte minutos recién. Miro y escucho. Todo es velocidad, todo es de paso. Ruidoso, con voces.

- “Dale boludo, pásame la bolsa. ¡Dale! Lárgala, hace como diez minutos que estás con eso”
- “Pará loco, pará que está la compramos con lo que junté yo. Dos horitas enteras al lado de las boleterías y vos me la querés sacar al toque. Tómatelas”.
- “Bueno gil, siempre haces lo que mismo porque tenés doce y sos mas grande.”

Ambulan los trabajadores. Murmullan automáticamente precios y productos los manteros, diareros, puesteros, africanos joyeros.

- “Anillos. Oro. Plata. Relojes.”
- “Cinco alfajores cuatro pesos.”
- “Oferta única, directo desde la Aduana, biromes de tinta azul. En las librerias comunes se vende a …”

Predomina el español, pero no todos los acentos son iguales. Hay variedad de nacionalidades y con facilidad se podría armar mundial de futbol. Argentinos, senegaleses, cameruneses, paraguayos, peruanos, bolivianos, rusos y algún que otro gentilicio más. Todos montando esa extraña mixtura cultural en unos pocos metros cuadrados.

Vocifera el altoparlante.

- “Último llamado: Tren de las 18.31 horas a La Plata, vía Quilmes, sale por anden 4.”

Miro el reloj. 18.29 horas. Se me pasaron volando los minutos y la gente también vuela. Momento de adrenalina. No tengo boleto. Corro. Choco a alguien.

- “Pelotudo. ¿Por dónde andas?”

Se escucha el silbato. Me subo al tren ya en movimiento. Está lleno de gente y recién en Sarandi logró meterme en el vagón.

Me bajo en Bernal. Muchos llegamos a nuestras casas a descansar, y hemos atravesado fugazmente Constitución en el andar de la rutina, pero para muchos otros, ese espacio, donde conviven un crisol de personas y de mundos es Su lugar, Su hogar.

martes, 18 de octubre de 2011

Wing


El wing vive marginado. Como millones en el mundo. El wing alcanza la gloria -sin olvidar que es wing-, pero regresa a los suburbios. El wing le escapa a la concentración boba, al tumulto que unifica vaya a saber qué estupidez de turno. El wing se ríe de sí mismo y con los demás. Comparte un centro y tira la individual. A veces también hace la típica, torpe, como cualquiera. Amaga por adentro y sale por afuera. ¿Qué quiere decir que uno ande por el wing? Tal vez que le escape a una época para observarla ahí, distante, a un costado. Que la atraviesa con una diagonal. Que la desborda y lo desborda porque es frágil y humano. Pero a no olvidar: a los wines los llaman locos, esos, los de la concentración boba. Y en mi barrio alguien escribió en una pared: "Los chicos y los locos dicen siempre la verdad, por eso a unos los educan y a los otros los encierran". "Lo sacó de un Dos corazones", me dijo un auténtico wing, con los labios llenos de chocolate.

Por Roberto Parrottino

http://porelwing.blogspot.com/

viernes, 30 de septiembre de 2011

Trenes

Trenes by Tomfonseca

Informe donde se muestra, de forma dinamica y diferente, el estado actual del sistema ferroviario en Capital y Gran Bs. As., a través de la opinión de los usuarios.

Trabajo Final Taller de Radio - Ciencias de la Comunicación - Facultad de Ciencias Sociales - UBA

martes, 23 de agosto de 2011

Hogares


Vivía en lo de mi papá en un barrio humilde de las periferias de la gran ciudad. No teníamos mucho, y juntos con mis tres hermanastros, debíamos conformarnos con vivir en un solo cuarto. Los dos colchones en los cuales dormíamos eran viejos y tenían algunos resortes menos.
 

Si bien mi papá siempre hizo todo para que nunca nos faltase nada, cuando yo realmente me sentía feliz era cuando los fines de semana iba a lo de mamá. Desde el sábado a la mañana hasta el domingo a la tardecita, disfrutaba y sentía que no me faltaba nada.
 

Mamá vivía en un barrio de grandes y lujosas casas. Todas tenían pileta y unos jardines que a mí siempre me parecieron inmensos y bellísimos. En los estacionamientos de esos hogares, había dos, tres y hasta cuatro autos. Mi mamá me decía que eran de “buenas marcas e importados”. Nunca supe porque mamá y papá se separaron, pero menos sabía porque vivían en barrios tan diferentes.
 

El interior de mi hogar materno tenía la particularidad de estar decorado con mármol y tener piso alfombrado. La escalera siempre me llamó la atención, más que por su fisonomía, por ser el camino al lugar de mi casa que me tenían prohibido: los pisos superiores. Nunca entendí muy bien porque esa zona estaba vedada para mí.
 

La casa me parecía enorme para nosotros dos. A menudo le preguntaba a mamá si no le parecía mejor mudarnos a una casa más chica, que había mucho espacio de más, pero ella me respondía que se asfixiaba en los espacios pequeños y cerrados.
 

Cuando comíamos, nunca lo hacíamos en ese comedor largo y ancho iluminado por aquella araña que debía medir, como mínimo, tres veces más que yo. Siempre almorzábamos o cenábamos en la cocina, ahí bien cerca de nuestro cuarto. Tampoco comprendía porque no dormíamos arriba, pero ella me aseguraba que no le gustaban las alturas.


Un fin de semana cualquiera, un domingo bien temprano, escuché ruidos. Medio dormido me puse mis pantuflas de Mickey y me asomé a la cocina. Una mujer y un hombre, que tendrían la edad de mi madre, una niña y un niño que calculo serían de mi edad también, estaban con bolsos en sus manos, los cuales iban dejando sobre la mesa. En el instante en que estoy observando todo, sin entender nada, mi madre entra por una puerta lateral y con un gesto reverencial, saluda a aquellas personas: “Señor y Señora Martínez Falcone, sepan disculparme, pero no esperaba verlos temprano en el día de hoy. ¿Cómo les va? ¿Cómo les fue en el country? ¿Los ayudo con los bolsos?”.

jueves, 18 de agosto de 2011

Rara… como encendida.


-          Luego del primer vistazo, te puedo decir que es muy linda.

-          Sí, la verdad que los rumores eran ciertos.

-          Es hermosa, radiante, llena de vida. Con movimiento.

-          Aunque con cierta dosis de neurosis como cualquier otra. Es una niña rebelde nacida de espaldas al mar.

-          Esperemos que su locura no nos contagie y que en los días que tenemos para conocerla, logremos no sólo admirar su superficie, sino también adentrarnos en su personalidad, en su ciclotimia; conocerla en su interior.

-          Para eso, vamos a tener que ir tomando una confianza que no creo que nos otorgue fácilmente. Solo visitando y recorriendo sus espacios, es que nos abrirá su corazón.

-          Tengamos cuidado. Si bien hay gente que convive con ella a diario y que nos va a dar una mano, también está aquella que es reticente a los visitantes y que buscará que nos sintamos completamente ajenos.


Habíamos terminado de disipar las dudas respecto de venir a visitarla, cuando aquel domingo primaveral en la casa de mis tíos, mis primos, todo el día (y toda la noche) solamente hablaron de ella, con ojos de enamorados y con descripciones de lo mas interesantes. Cuando volvimos a casa, basto con que nos miráramos una vez y sin decir ni una palabra, para saber que la decisión de ir, era ineludible.

Caminamos, la observamos a la luz de la mañana, nos detuvimos en un café, y pedimos dos cortados con medialunas.

-          Caras largas por parte de quienes la encuentran bajo tierra ¿No?

-          Parecidas a las que vimos en los rostros de quienes están cerca de su centro. Se alborotan, brotan como hormigas desde bancos, ministerios y trabajos, y prácticamente pasan por al lado sin darse cuenta de su esplendor al mediodía.

Tomé un sorbo largo.

-          Está muy rico el café.

-          A ella le encanta el café, lástima que cada vez toma menos, según le escuche decir a uno.

Nos fuimos a dormir con sensaciones ambiguas respecto de esta señora, madre y novia a la vez, que se presentó a nosotros pero manteniendo ciertas incógnitas.

-          ¿Cómo dormiste?

-          Excelente. ¿Y vos?

-          Hizo un poco de ruido anoche, pero bien.

-          Me dice el hombre de la entrada que baila tango, y juega al futbol. Rara mixtura.

-          Tenemos que acompañarla. Estas actividades creo que son claves para conocer su vibración interna.

Efectivamente bailamos y gritamos goles con ella, aunque no fue fácil seguirle el ritmo. Tiene gran velocidad y mucho vértigo.

-          Fue fantástico. Nos mostró sus pasiones, sin límites ni restricciones.

-          No se si le habrá gustado mucho ese acercamiento. Jugando al fútbol me puso mala cara y me robó la billetera.

-          No creo que pase por si le gusto o no la cercanía. Más bien, lo que pasó, responde a cierto grado de hostilidad que tiene cuando no te le arrimas con cuidado. Es una mujer que tiene sus luces, pero también sus grises y entenderla no es una tarea sencilla para dos días como disponemos nosotros.

-          Es verdad, incluso están quienes nacen, viven y mueren bajo su mirada y nunca llegan a conocerla del todo, ni siquiera un poco.

lunes, 15 de agosto de 2011

Entrevista - 2da. Parte

Domingo 14 de agosto de 2011

"Me consideran un bicho raro"


Tomás Fonseca es uno de los defensores que actualmente tiene el Club Atlético Colegiales en su plantel. Pero además de jugar al fútbol tiene una actividad paralela muy interesante. Pasá y conocela....

- ¿Es una mezcla poco frecuente ser jugador de fútbol en el ascenso y además estudiar comunicación?

Si, es una mixtura poco usual y que no la limitaría al futbol de ascenso en particular, sino que la haría extensiva al futbol en general.

-Esto además te permite familiarizarte con medios como el Twitter que no muchos jugadores manejan

En lo que a mi respecta, puedo decirte que en un ámbito académico como el universitario, me consideran un “bicho raro”, ya que hay una falsa idea naturalizada de que el futbolista no estudia. Si bien muchos, por diferentes circunstancias han dejado los libros de lado, noto que poco a poco hay más interesados en terminar el colegio o incluso estudiar alguna carrera. Se esta instalando la idea de tener un plan “B”, de no apostar todo solamente al futbol, como así también de concebir el estudio como un instrumento de crecimiento a nivel personal. Yo adhiero a estas ideas, y es por eso que estudio.

Respecto del Twitter, puedo decirte que comencé a utilizarlo justamente por la facultad, ya que al estudiar comunicación, en una de las materias me exigían para poder realizar la cursada, tener una red social. Si bien es de uso personal en donde tengo amigos y conocidos, también es una gran herramienta informativa y un espacio de debate que considero clave para el periodista o para todo aquel que aspira a serlo.

- ¿A futuro cual de las dos cosas te gustaría más como medio de vida?

En un futuro me gustaría que el futbol siga siendo mi medio de vida. Hoy como jugador, y mañana seguir ligado, preferentemente como director técnico. El futbol es mi pasión, por lo que tantos años invertí esfuerzo, tiempo, dinero, (des) atención a amigos, familia, etc. Y me veo haciendo pocas cosas con no tengan que ver con él.

Una de las pocas cosas que me gustan justamente es el periodismo y no solo el deportivo, sino también el político, económico y cultural. Dado esto, y entiendo que el medio futbolístico es muy complejo, y que no sabes en que momento quedas fuera, es que decidí estudiar comunicación social en la UBA.

- ¿Se complican los tiempos para hacer ambas cosas a la vez?

Si, se complica. No es sencillo combinar ambas cosas. Me toco jugar en México, lo cual me obligo a dejar la carrera por espacio de un año por ejemplo, ya que desde el exterior es imposible seguir como alumno regular.

Instalado acá, la forma que encontré para poder hacer las dos cosas, es haciendo menos materias en la facultad y aprovechando los momentos libres en leer y estudiar. A mi entender, y por la propia experiencia, capitalizar lo mejor posible el tiempo e ir a todas las clases, es decir, tener pocas faltas, son dos claves de suma importancia.

Leonardo Chianese

jueves, 11 de agosto de 2011

Entrevista en www.aquicole.blogspot.com


"Podemos sacar un excelente resultado"

Cole arrancó el campeonato con el pie derecho y quiere más. Derrotó 2-1 a General Lamadrid en casa y ahora deberá visitar a Deportivo Armenio el viernes por la segunda fecha, pero el buen presente del equipo de la colectividad no amilana a Tomás Fonseca que con conceptos claros describió la actualidad de Cole en este mano a mano.

- ¿Fue el debut esperado por todos no?

"Si, desde ya. Teníamos la obligación, la necesidad y las ganas de ganar porque éramos locales, porque jugábamos contra un equipo recién ascendido y porque debíamos trasladar a la cancha, en el primer partido oficial del campeonato, todo lo bueno que se hizo en la pretemporada en materia de amistosos y de preparación física".

- ¿Pensaste que se complicaba de entrada con el 0-1?

"En cuanto al partido en concreto, Lamadrid se encontró con un gol tempranero que le facilitó el planteo que venían a proponer, que era abroquelarse atrás e intentar llevarse algún punto, pero el equipo, con mucha actitud y también futbol, lo dio vuelta, y se llevó los tres puntos merecidamente".

- ¿Que creés que pueda pasar en el partido contra Armenio?

"Creo que es un partido difícil. Por un lado, la cancha supongo que no estará en las mejores condiciones y por el otro, son un equipo ordenado, que mantuvo al técnico que lo salvó del descenso y lo metió en el Reducido del campeonato pasado (Ruiz) y con un delantero como Víctor Gómez, que viene de hacer 2 goles contra Comunicaciones. No obstante esto, estoy convencido de que podemos sacar un excelente resultado. Hay equipo, nombres y hombres como para tener un gran partido y también un gran campeonato. Todos apuntamos alto, al ascenso".

- Contanos un poco tu trayectoria dentro del fútbol, ¿como y cuando llegaste a Cole?

"Hice todas las inferiores en Huracán. De 9na división a Reserva. Jugué dos años en la Reserva del Globo de Parque Patricios. Luego estuve un año en la 4ta de River Plate, y de ahí pase a la segunda división del futbol mexicano (en la pirámide jerárquica del futbol azteca, como la B Nacional de Argentina), al club La Piedad, para luego recalar en Cole. Llegué en enero de este año, como 4to refuerzo y para la segunda mitad del campeonato pasado, gracias al vicepresidente del club, Ricardo Cichero, y a Alfredo Azad".

- ¿Que expectativas tenés en lo personal para la temporada que está empezando?

"Principalmente poder aportar lo máximo de mi en lo que el equipo me necesite para poder cumplir los objetivos de la institución. Desde los objetivos individuales, como son los de trascender y jugar la mayor cantidad de partidos, aportar a la causa macro, a los objetivos colectivos".

El próximo viernes a partir de las 15,30 viví Armenio-Colegiales, jugada a jugada y en tiempo real con el servicio online de www.aquicole.blogspot.com

Leonardo Chianese 
Fuente: http://aquicole.blogspot.com/2011/08/podemos-sacar-un-excelente-resultado.html

viernes, 5 de agosto de 2011

Los aplicados

El reloj marcaba las once de la mañana y todavía faltaba una hora para finalizar aquella clase de Matemáticas. Sólo los alumnos más aplicados prestaban atención. Siempre era así, ese día no era la excepción. En el pizarrón las cuentas sobraban. El reconocido docente explicaba como obtener el trinomio del cuadrado perfecto, pero su posición, a la mitad de aquel rectángulo verde y lleno de cuentas, no permitía que los chicos pudiesen tomar claramente nota. Dado esto, y rompiendo con la monotonía de aquel ambiente, Juan, el mejor alumno del grado, le pregunta al profesor: “Disculpe, ¿Se puede correr?” Este asintió y atinó a moverse hacia un lado, pero en ese instante, aquellos chicos de anteojos, dedicados y sentados en los primeros bancos, salieron disparados a enorme velocidad por la puerta, rumbo al patio o quién sabe a dónde.

viernes, 22 de julio de 2011

Manuales

Juan, gran aficionado a construir reproducciones en miniatura de máquinas, edificios y animales, abrió entusiasmado un pesado libro titulado “Manual de instrucciones técnico-explicativas para el desarrollo y práctica del modelismo en el interior de envases y recipientes de vidrio”.

Tras saltear un muy extenso prólogo, notas históricas, referencias biográficas y datos estadísticos, llegó al capítulo dedicado propiamente a las instrucciones, las cuales decían:

  1. Destape/descorche una botella de vidrio.
  2. Inserte su figura.
  3. Cierre su botella.

jueves, 21 de julio de 2011

El campeón

Debía tener 8 años o 9 años, no más que eso. La costumbre era que mi tía me llevase a la cancha a ver a River, mi equipo, el cual tenía reales posibilidades de campeonar aquella tarde. “El Millonario” empató y se consagró campeón. Una vez finalizado el partido, dirigentes, jugadores y cuerpo técnico del plantel profesional, realizaron una fiesta en las instalaciones del club, la cual era intima y de acceso restringido, pero gracias a la astucia y picardía de la hermana de mi papa, logramos ser parte de los festejos. La tía me miró con gesto cómplice, me tomó de la mano e ingresó por la puerta principal del evento, con tal seguridad y firmeza, que inclusive un hombre de seguridad, al saludo de “Señora, buenas noches, disfrute la velada”, nos abrió la puerta, permitiendo inesperadamente que concrete uno de mis grandes sueños, el de cenar y festejar al lado de mis ídolos-héroes de la infancia.

miércoles, 20 de julio de 2011

De acá pero también de allá.


Me senté en un banco del Parque Rivadavia, parque emblemático de Caballito, el mismo que, aunque hoy enrejado, mi abuelo materno me llevaba a andar en bicicleta a comienzos de la década del 90´, años signada por el menemismo y el 1 a 1. Agarré el diario que había comprado cuando me bajé del colectivo, mi medio de transporte por excelencia por no saber manejar y miré el horóscopo. No decía nada muy interesante para capricornio. Me preparé un mate y me llamó la atención un chico pateando una pelota. Me vi reflejado en él, cuando a su misma edad tenía sueños de fútbol profesional pero con la inocencia de la niñez, acompañado por mi abuelo paterno. Una persona se me acercó y me preguntó si era uruguayo; me dijo que por la forma del mate más que nada. Le contesté que no, que era un hábito que había adoptado en uno de mis viajes, en este caso, al otro lado del charco. El hombre siguió su camino, pero su pregunta me hizo reflexionar respecto de cómo mi vida pasó por muchos lugares y cómo los viajes fueron configurando la persona que hoy soy.

Estuve en Uruguay en dos ocasiones. Allí encontré tranquilidad, la que adopté gustosamente frente a la vorágine en la que mi vida y mi cabeza andaban por aquel entonces. Inevitablemente también aprendí a hacer mates, licenciatura implícita que te exigen por allá. Mates de verdad y no “con todos los palitos flotando” como dicen ellos. Volví a Buenos Aires, a Palermo, mi barrio desde los 7 años gracias a una mudanza que implicó dejar historias de infancia y familiares a varias cuadras de distancia.

Una tarde cualquiera de principios de diciembre, teniendo 20 años, recibí un llamado que me llevaría a un destino jamás pensado por mi: la tierra de los tacos, el picante, los aztecas y Pancho Villa me esperaba. En México descubrí la independencia. No una independencia económica, paso que había dado mucho antes y que me implicó grandes sacrificios, sino la independencia familiar. Tal independencia afectiva me configuró una faceta que antes no tenía: la de ser solitario. Retorné a Argentina y continuando con mi tónica nómada, otro nuevo lugar me albergaría. La ventosa ciudad de Comodoro Rivadavia seria mi hogar. No hay mucho para contar, salvo el frío extremo que hace en el inverno y que a mi, un enamorado del verano, me hizo entristecer.

Después, viaje a Chile, Suiza, Australia, Costa Rica y hasta a ¡Irán! pero todo por teléfono y a través de falsas promesas, para terminar aterrizando nuevamente, aunque no creo que de manera definitiva, en Buenos Aires. Retomé la facultad, la UBA; me reencontré con amistades un poco olvidadas pero siempre presentes; recuperé tardes de charlas largas con mis abuelos. Todo con incertidumbre, pero a la vez con la expectativa puesta en cuál será mi próxima estación.

Cuando me di cuenta, la tarde se estaba yendo. Sonreí, estaba feliz sabiendo que este ir y venir constante fue gracias a concretar mis sueños de niño.

El sol se ocultó tras los edificios; junté mis cosas y me fui a buscar la parada del 132.

martes, 19 de julio de 2011

La espera


Sonó el teléfono y dijo: “Esperame. Atiendo y en un segundo vuelvo”. Aguardó paciente el hombre, pero fue en vano. A raíz del viento que movía la tensa soga, y la presión y el dolor que ejercían los broches sujetos a sus hombros, se dio cuenta que lo habían dejado colgado.

Buen dia, buenas tardes, buenas noches

Es el principio, algo nació.


Costo encontrar el nombre, darle formato al blog y sobre todo romper con el miedo a la evalcuación ajena sobre aquello que uno tiene para decir.


Sorteado esto, con alegria y entusiasmo, abro este espacio donde poder escribir y mostrar una faceta personal diferente.


Sean bienvenidos.