Un espacio para evacuar el ser...

viernes, 5 de agosto de 2011

Los aplicados

El reloj marcaba las once de la mañana y todavía faltaba una hora para finalizar aquella clase de Matemáticas. Sólo los alumnos más aplicados prestaban atención. Siempre era así, ese día no era la excepción. En el pizarrón las cuentas sobraban. El reconocido docente explicaba como obtener el trinomio del cuadrado perfecto, pero su posición, a la mitad de aquel rectángulo verde y lleno de cuentas, no permitía que los chicos pudiesen tomar claramente nota. Dado esto, y rompiendo con la monotonía de aquel ambiente, Juan, el mejor alumno del grado, le pregunta al profesor: “Disculpe, ¿Se puede correr?” Este asintió y atinó a moverse hacia un lado, pero en ese instante, aquellos chicos de anteojos, dedicados y sentados en los primeros bancos, salieron disparados a enorme velocidad por la puerta, rumbo al patio o quién sabe a dónde.

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