- Luego del primer vistazo, te puedo decir que es muy linda.
- Sí, la verdad que los rumores eran ciertos.
- Es hermosa, radiante, llena de vida. Con movimiento.
- Aunque con cierta dosis de neurosis como cualquier otra. Es una niña rebelde nacida de espaldas al mar.
- Esperemos que su locura no nos contagie y que en los días que tenemos para conocerla, logremos no sólo admirar su superficie, sino también adentrarnos en su personalidad, en su ciclotimia; conocerla en su interior.
- Para eso, vamos a tener que ir tomando una confianza que no creo que nos otorgue fácilmente. Solo visitando y recorriendo sus espacios, es que nos abrirá su corazón.
- Tengamos cuidado. Si bien hay gente que convive con ella a diario y que nos va a dar una mano, también está aquella que es reticente a los visitantes y que buscará que nos sintamos completamente ajenos.
Habíamos terminado de disipar las dudas respecto de venir a visitarla, cuando aquel domingo primaveral en la casa de mis tíos, mis primos, todo el día (y toda la noche) solamente hablaron de ella, con ojos de enamorados y con descripciones de lo mas interesantes. Cuando volvimos a casa, basto con que nos miráramos una vez y sin decir ni una palabra, para saber que la decisión de ir, era ineludible.
Caminamos, la observamos a la luz de la mañana, nos detuvimos en un café, y pedimos dos cortados con medialunas.
- Caras largas por parte de quienes la encuentran bajo tierra ¿No?
- Parecidas a las que vimos en los rostros de quienes están cerca de su centro. Se alborotan, brotan como hormigas desde bancos, ministerios y trabajos, y prácticamente pasan por al lado sin darse cuenta de su esplendor al mediodía.
Tomé un sorbo largo.
- Está muy rico el café.
- A ella le encanta el café, lástima que cada vez toma menos, según le escuche decir a uno.
Nos fuimos a dormir con sensaciones ambiguas respecto de esta señora, madre y novia a la vez, que se presentó a nosotros pero manteniendo ciertas incógnitas.
- ¿Cómo dormiste?
- Excelente. ¿Y vos?
- Hizo un poco de ruido anoche, pero bien.
- Me dice el hombre de la entrada que baila tango, y juega al futbol. Rara mixtura.
- Tenemos que acompañarla. Estas actividades creo que son claves para conocer su vibración interna.
Efectivamente bailamos y gritamos goles con ella, aunque no fue fácil seguirle el ritmo. Tiene gran velocidad y mucho vértigo.
- Fue fantástico. Nos mostró sus pasiones, sin límites ni restricciones.
- No se si le habrá gustado mucho ese acercamiento. Jugando al fútbol me puso mala cara y me robó la billetera.
- No creo que pase por si le gusto o no la cercanía. Más bien, lo que pasó, responde a cierto grado de hostilidad que tiene cuando no te le arrimas con cuidado. Es una mujer que tiene sus luces, pero también sus grises y entenderla no es una tarea sencilla para dos días como disponemos nosotros.
- Es verdad, incluso están quienes nacen, viven y mueren bajo su mirada y nunca llegan a conocerla del todo, ni siquiera un poco.
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