Un espacio para evacuar el ser...

martes, 19 de julio de 2011

La espera


Sonó el teléfono y dijo: “Esperame. Atiendo y en un segundo vuelvo”. Aguardó paciente el hombre, pero fue en vano. A raíz del viento que movía la tensa soga, y la presión y el dolor que ejercían los broches sujetos a sus hombros, se dio cuenta que lo habían dejado colgado.

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