Un espacio para evacuar el ser...

martes, 24 de junio de 2014

Entrevista a Claudio Ovelar, Preparador Físico de Deportivo Riestra

PF Ovelar: "Es una gran motivación para Riestra poder lograr dos ascensos en tan poco tiempo."

Deportivo Riestra se consagró la pasada temporada como campeón de la Primera “D” y con ello logró inmiscuirse como nuevo inquilino de la Primera “C” para el Torneo Transición 2014 que se avecina. Luego de 12 años, la institución fundada el 22 de febrero de 1931, retornó a la cuarta categoría de AFA y esta vez no solo con la idea de evitar el descenso, sino también con pretensiones de subir un peldaño más a la brevedad. La cara más visible de este tipo de logros deportivos casi siempre son los jugadores, pero por detrás de ellos hay un cuerpo técnico que trabaja a destajo para que los resultados y los objetivos se concreten.

El “Albinegro” ha sido sensación por su juego desplegado en una divisional donde es complejo ver asiduamente fútbol elegante y vistoso. Pero más allá de este salto cualitativo en lo futbolístico, uno de los pilares fundamentales del fantástico presente es la forma física. El equipo además de jugar, corre, transpira y “mete” cuando el partido así lo requiere. Y el gran responsable es su preparador físico, el Licenciado Claudio Ovelar.

El “Profe”, de 48 años, padre de dos hijas, tiene vasta experiencia en categorías de ascenso. Inició su carrera en 1998 en la primera división del Club Barracas Central y en su curriculum figuran las inferiores de Argentinos Juniors y Chacarita y los planteles profesionales de Midland, Villa Dálmine, Defensores de Belgrano, Platense en la B Nacional con Mariano Dalla Libera como entrenador, Defensa y Justicia y Talleres de Córdoba, en la misma división, junto a Roberto Saporiti y Colegiales, donde obtuvo el sub-campeonato de la Primera “B” Metropolitana como ladero de Atilio Svampa. 

Luego de este fructífero recorrido, donde además fue (y es) director técnico de fútbol amateur en la liga FACCMA, en los equipos CISSAB y Martín Buber, recaló en Riestra. Allí acompañó primero aWalter Marchesi y luego  a Guillermo Szeszurak en la campaña que los vistió de gloria con el ascenso obtenido.

En las vísperas del torneo y con la pretemporada en curso desde el 2/6, nos recibió para contarnos y que nos adentremos en como se proyecta esta temporada para Riestra, su actualidad, la del plantel, y algunas otras cosas más de sumo interés para aquellos que están interesados en la cocinadel fútbol.

¿Cómo y cuándo se da tu llegada a Deportivo Riestra? 
Mi llegada al club fue en la tercera fecha del torneo 2013/2014. El coordinador de inferiores me comentó que el club estaba en la búsqueda de un PF para la primera división. Entonces me acerqué a hablar con el presidente del club a quien ya conocía de mi anterior paso por la institución. Me comentó de la situación actual del club en lo deportivo e institucional, como así también del proyecto futbolístico, que era ascender de categoría.

¿Qué encontraste en Riestra en cuanto a infraestructura? 
La infraestructura es de un equipo de categoría superior, como Nacional B. Hay todo tipo de materiales para realizar las actividades diarias. E incluso se tiene  hasta concentración previa a los partidos en hoteles cómodos y acordes a los objetivos trazados. Además, el estado del campo de juego del estadio Guillermo Laza es excelente y la cancha auxiliar  se encuentra en similares condiciones para poder trabajar en campo. 

¿Cómo es el vinculo con el gerenciador del club, Víctor Stinfale (ex jugador de Nueva Chicago, dueño de la bebida energética “Speed” y actual abogado de Maradona, además de defender en su momento a Moria Casan y Al Kassar, entre otros “famosos”)?
Víctor participa activamente. Opina y está en todos los detalles del equipo, no deja nada librado al azar. Se preocupa mucho por las necesidades de los jugadores y su cuidado. Un ejemplo es que hace mucho hincapié en la alimentación. Mas allá de sus ocupaciones profesionales, él esta al tanto de todo lo que sucede con el grupo de trabajo y da el presente en todos los partidos. 

Siendo el abogado de Diego Maradona y con los rumores que corrieron de que el "Diez"  podría jugar algún partido en Riestra, ¿Entusiasma esa posibilidad desde tu rol de PF?
Totalmente, quien no quiere compartir aunque sea un partido, un vestuario, cambiarse al lado del más grande de todos. Es una foto y una experiencia que nadie se quiere perder. Igualmente, hay que tomarlo con calma por que nunca se sabe a ciencia cierta si se puede concretar un hecho de semejante magnitud.

¿Qué análisis haces del nivel de juego de la “D”? 
Me sorprendieron gratamente varios jugadores. Tienen nivel para jugar en categorías superiores. Hay equipos que intentan jugar, a pesar de los prejuicios que hay depositados en la “D”.  Cada institución tiene un estilo de juego y tratan de respetarlo más allá de los imponderables de la división, como ser los terrenos de juego. 

¿Cuál es el balance general de la campaña de Riestra qué culminó en título y ascenso? 
Desde el punto de vista físico, pude desarrollar todo lo planificado, solo hubo una sola lesión muscular y los 35 jugadores siempre estuvieron a disposición del DT. Tengo que destacar la excelente predisposición de los muchachos para todos los trabajos. Se brindaron al tope y a la postre eso tuvo sus resultados positivos.

En lo que respecta a cargar físicas, ¿Tuviste que modificar o replantear algo para un plantel de Primera “D” en el comparativo con uno de B Nacional o Primera “B” Metropolitana?
 No, en absoluto. Al comenzar mi actividad les planteé a los jugadores que como yo venía de trabajar con planteles profesionales, a ellos los iba a tratar y exigir como tales. En la última pretemporada las cargas físicas fueron de un equipo de Nacional B y los resultados se vieron en cada partido en el campo de juego.  

¿Cómo planificaste esta pretemporada para afrontar el Transición 2014 de la “C”?
Ya tengo todo planificado hasta el inicio del campeonato. El 2 de junio comenzamos con trabajos de fuerza en el gimnasio y con pelota en campo. Previo a esta instancia de inicio formal por así decirlo, realizamos un trabajo de mantención física a través de sesiones semanales de spinning.Está previsto que el plantel viaje a la costa 7 o 10 días para luego comenzar con la etapa de futbol y llegar con un ritmo optimo de juego al inicio del torneo.  En menos de 6 meses se definen los ascensos y es por eso que no podemos darnos el lujo de regalar 4 o 5 partidos para acomodarnos.

¿Cuál va a ser el objetivo del equipo de cara a lo que se viene?
El ascenso. Es una gran motivación poder lograr 2 ascensos en tan poco tiempo. Desde la primera fecha debemos sumar la mayor cantidad de puntos para llegar a diciembre con reales posibilidades de subir. A pesar de haber equipos históricos y de importancia, soñamos con eso, sobre todo apoyados y teniendo en cuenta que en tan sólo 6 meses se definirán los ascensos, que pueden llegar a ser cuatro, cinco o más. 

De la mano de una estructura extremadamente profesional, Riestra apunta a pelear bien arriba. A pesar de contar con todo a disposición, cuerpo técnico, plantel y dirigentes se brindarán al máximo en lo que a esfuerzo se refiere para obtener los objetivos. Un ejemplo de las ganas y de lo que están dispuestos a hacer, es el entrenamiento 3:45 de la mañana. Suena (se lee) un tanto raro, hasta exótico, pero el equipo, en la pretemporada, entrenará en ese extraño horario. Alguno o algunos de los primeros turnos de tres que se realizan en el día, será en la cerrada y fría noche de la costa atlántica argentina. Con esta extrema experiencia, nos comentó el profe, se busca el sacrificio, amalgamarse como grupo, la entrega del famoso “110%” y mostrar con hechos, que el grupo busca grandes cosas.

Comenzó Riestra. Comenzó el sueño, y la preparación física, eslabón imprescindible en toda formación deportiva y futbolística es llevada adelante por el Licenciado Claudio Ovelar,  un profesional con los pergaminos acordes a las exigencias y objetivos del club de de Pompeya.

Por @tomfonseca

Publicado en:  http://www.ascensototalweb.com.ar/2014/06/pf-ovelar-en-riestra-vamos-por-todo-es.html

lunes, 16 de junio de 2014

El Círculo

Mi documento dice que tengo 25 años pero que esta historia inició en marzo de 1952. Algo no concuerda, no es lógico. Pero aunque la narración nada tenga que ver con lo matemático, al estilo “Volver al futuro”, retrocederemos y nos adentraremos en un relato que nos permita hacer que al final las cuentas cierren a pesar de que los números indiquen lo contrario.

Rafael, un joven buscando ser un hombre, decide afrontar su formación académica fuera de los límites de su país natal, Costa Rica. El irse, no el escaparse, es siempre una aceptación a dejar cosas atrás. Ese mirar al frente corporizado en deslocalizarse y desarraigarse, implica soltar (y porque no, saltar). La elección de plantearse un nuevo reto inexorablemente iba de la mano con decirle hasta luego (o tal vez adiós), a aquella infancia que ya no era, a la familia, a San Pedro, el Parque Roosvelt, a las divisiones menores del club Saprissa, a las calles conocidas, al arroz con frijoles, al plátano maduro y muchas otras cosas más del día a día que se perderían.

La carrera a seguir era Medicina. Puesto que en aquellos tiempos solo podía estudiarse en el exterior, los destinos posibles eran Europa, Estados Unidos o México. Pero siendo su familia de clase media sin sobrarle nada, y a raíz de una buena relación con el embajador argentino, vecinos en las adyacencias de Paseo Colón un tiempo que les tocó vivir ahí, decidieron para la aventura universitaria a la Argentina. País del sur de América tremendamente lejano y reconocido en aquel entonces por su educación pública y gratuita de excelencia, los libros editados allí, el fútbol y Perón.

En el siglo XXI, en tiempos donde la tecnología signa el mundo y donde la velocidad tanto para trasladarse como para informarse son habituales, aún viajar desde Costa Rica hacía Argentina tiene un costo monetario alto y la distancia es sumamente considerable. Si además agregamos que hace 62 años atrás, el uso del teléfono era muy limitado e Internet no existía y por lo tanto el “googlear” para conocer el lugar a donde uno iba no era posible, observamos cómo los hechos de aquel “tico” de tan sólo 19 años de edad van adquiriendo tintes casi de hazaña.

Un avión desde San José hasta Panamá, un barco, tercera clase del Américo Vespucio de bandera italiana, durante 20 días con paradas intermedias en Guayaquil, El Callao e Iquique  hasta llegar a Valparaiso, Chile. Un bus desde ahí hasta Santiago, la capital chilena, para luego continuar el camino, en taxi compartido, hasta Mendoza, Argentina. Y por último, un tren desde la tierra del vino hasta su destino final, Buenos Aires. Una verdadera odisea
.
La prestigiosa Universidad de Buenos Aires lo recibió y le abrió sus puertas. El objetivo: recibirse de médico y regresar a su hogar con título en mano y con la satisfacción del deber cumplido tanto para él, como para su madre.

La adaptación a vivir en una gran ciudad fue buena. Con los 75 dólares mensuales que sus padres le giraban desde el exterior, se las arreglaba de gran manera. Vivió en varias pensiones. Cabia 3001, donde dormía en un cuarto en la terraza, en Riobamba 1050 (hoy se erige una Iglesia), en Chacabuco 143, desde donde vivó bien de cerca el bombardeo de Plaza de Mayo de junio del 1955, hasta cortar con el nomadismo y recalar finalmente en un departamento alquilado juntos a otros dos estudiantes costarricenses en la calle Antezana 37.  

Paralelamente a sus mudanzas, iba escalando promisoriamente todos los peldaños que la casa de estudios le iba imponiendo. Y allí fue donde la diosa Venus hizo de las suyas, tiró las cartas y decidió trastocarle el camino para siempre. Unió a Rafael con María Angélica en un amor imperdurable y sin fecha de vencimiento.

El doctor Fonseca, cirujano infantil, tan solo volvería a su Costa Rica de visita (aunque hay que decir que revalidó el título profesional en su tierra) y forjaría el resto de su andar y su familia en Argentina. Dos hijos fueron el fruto de su matrimonio, Gabriel y Angie y en este punto hago un alto.

Volamos vertiginosamente en el tiempo. Nos situamos el 20 de diciembre de 2013. Uno y varios llamados inesperados. Una ilusión. Mucha ansiedad. Ganas en cantidades inconmensurables. Hay contratiempos. Vaivenes y dudas. Las lógicas en este tipo de instancias. Pero se confirma y  la alegría desborda.

Me toca inmiscuirme en un cuento que no era mío pero que casi sin querer, termina siéndolo. Un círculo que se cierra y llega a su final. Casi de ensueño, con ribetes poéticos pero al final de cuentas, azaroso. Yo, Tomás Fonseca, y a modo de árbol genealógico abreviado, hijo de Gabriel, nieto de Rafael, aquel joven adolescente “tico” que salió para ya no volver, me convertí en enero de 2014 en jugador del Municipal Pérez Zeledón de Costa Rica para el Torneo de Verano de fútbol del mismo año.

Llegué cargado de ilusiones, expectativas, anhelos y miedos. Igual que cuando mi juvenil abuelo emprendió su ruta. Arribé a un lugar casi desconocido para mí, nuevo, pero que al pisarlo, olerlo, mirarlo, lo siento propio. El ser futbolista profesional me depositó aquí y el sueño de mi abuelo de que juegue en Costa Rica y en la cancha de Saprissa, se cumple el 12 de enero de 2014, en la jornada 1 del campeonato. Fecha simbólica e histórica para él, para mí y para todo mi familia. Fue el puntapié inicial a una parte de mi historia, quede algún modo, ya había empezado mucho tiempo atrás.


sábado, 14 de junio de 2014

El Regreso


Los jugadores del "Rojo" festejan el 1-0 parcial de Martín Zapata contra Huracán.
"La mejor táctica es crear un buen ambiente." Gregorio Manzano.

Lágrimas contenidas que brotan y se confunden con un diluvio platense. Gritos y abrazos que se hicieron esperar durante todo un largo año y que por fin tienen su momento. El final del túnel está ahí, cerca, a escasos segundos. Se esbozan sonrisas. No son aquellas que aparecían en tiempos gloriosos donde “Bocha” levantaba copas pero al menos son de reconciliación con la historia.

El desahogo se hizo carne con el gol de Pizzini. A los 41 minutos del segundo tiempo estampó el 2 a 0 y con ello liquidó el pleito de desempate. En Parque Patricios el desconsuelo era enorme y ya no importaban las 13 fechas invicto que la abrieron esta posibilidad. Todo se les esfumó y el “Rojo” obtuvo el tercer ascenso desde la B Nacional a Primera División. Luego, de fondo, en segundo plano, se escucharía el silbatazo final del árbitro Ceballos, no obstante ya era un mero formalismo.

Si el torneo de la segunda categoría del fútbol argentino de por sí es duro, para Independiente lo fue mucho más. Demasiadas situaciones extradeportivas adversas fueron condicionando e influenciando el andar del equipo. La pelea de Cantero con la barra, los problemas institucionales internos, las deudas con los empleados del club, la política, la aparición de Moyano, la renuncia del presidente y muchas otras cuestiones de este calibre, lograron permear y perjudicar lo futbolístico.

En el verde césped le costó. La difícil situación económica imperante hizo que llegaran buenos refuerzos, aunque pocos eran los que a priori podrían darle un verdadero salto de calidad al equipo. Nunca logró hacerse fuerte en una divisional donde lejos de imponer sus pergaminos, se encontró con rivales dispuestos jornada a jornada a faltarle el respeto y ser tapa de diario.

La campaña inició con Miguel Ángel Brindisi como director técnico. Si bien había salido en la foto del descenso, no era el responsable directo de lo acontecido e incluso casi logra sacarlo de esa incomoda situación. Asumió el desafío en la B Nacional y no le fue bien. Duró tan sólo 4 partidos. Perdió 2 y empató 2. Una sumatoria de puntos demasiada escueta para las aspiraciones y expectativas del club, lo que terminaría por sentenciar su salida del banco de suplentes.

El operativo retorno que se pensaba como un sencillo trámite antes del inicio de la temporada, lejos estaba de ser de esta manera. La realidad era dura e implacable. Se tornó imperioso dar un giro para enderezar un barco que rápidamente se había cargado de desesperanza. Arribó Omar De Felippe con dicha misión y con él, los resultados. De 19 partidos, Independiente solamente perdió uno. Y en diciembre, en la fecha 21, con la victoria por 1 a 0 con gol de Vidal contra Patronato de Paraná en Entre Ríos, cerró el 2013 en puestos de ascensos.

El futuro próximo se avizoraba como promisorio. Un equipo en franca levantada, una pretemporada al mando del entrenador que los había hecho escalar peldaños en la tabla de posiciones y la llegada del “Pocho” Insúa como refuerzo de lujo, hacían entusiasmar a cualquier hincha y dirigente. Pero nuevamente el desarrollo del torneo le tenía guardado una sorpresa no muy grata al conjunto de Avellaneda. De los 12 partidos iniciales del 2014, consiguieron únicamente 2 triunfos. El equipo se desmoronaba. Banfield y Defensa y Justicia, luego campeón y sub-campeón respectivamente, se les alejaban cada vez más y abajo una larga lista de equipos le disputaban el codiciado tercer lugar de ascenso.

Un nuevo repunte y un buen cierre de torneo hicieron a la postre que el equipo nuevamente sacase la cabeza de abajo del agua. Tras la derrota como visitante ante Gimnasia de Jujuy en la fecha 36, obtuvo 13 de 15 puntos posibles y llegó a la última jornada con la oportunidad de depender de si mismo para subir. Es decir, ganándole como local a Patronato (que no jugaba por nada), el “Rey de Copas” volvía a su lugar de siempre. Pero otra vez se hizo presente una cuesta arriba bien empinada. Por un lado, en un estadio Libertadores de América colmado, no pudo pasar del empate 0 a 0. Por el otro, Huracán venció 1 a 0 a Almirante Brown en Isidro Casanova, lo que decretó que el “Diablo” y el “Globo” igualasen en 67 puntos debiendo dirimir el tercer asenso en un partido desempate en cancha neutral.

Fue el miércoles 11 de junio en el Estadio Único de La Plata, con una multitud de ambos equipos y en las vísperas de Brasil 2014, donde Independiente rompió su maleficio y retornó a Primera.

Sacando este cotejo “extra”, fueron 42 partidos de campeonato los que jugó para consumar el objetivo. Como se ha mencionado con anterioridad, sacó 67 unidades, producto 17 partidos ganados, 16 empatados y 9 perdidos. Anotó 49 goles y le convirtieron 37 tantos. El “Rolfi” Montenegro aportó 10 dianas y se erigió como el goleador del equipo. También fueron importantes en esta faceta Facundo Parra con 9 goles y Sebastián Penco, con 5, tres de ellos en las últimas cinco fechas. En lo defensivo, en una línea de cuatro que nunca se afianzó ni brindó seguridad y que constantemente estuvo sometida al cambio de nombres por bajo nivel, tuvo sin lugar a dudas a su máxima figura en el arquero Diego Rodríguez. Con tapadas e intervenciones claves en momentos culmines, el “1” será recordado en esta campaña casi como un héroe. Además, también sumó dos goles, ambos de penal.

Fue arduo el camino de Independiente hasta llegar a la meta. Una constante de vaivenes. En su recorrido vivió de todo. Se ilusionó, se decepcionó, se volvió a ilusionar, sufrió, luchó, tuvo ayuda de los árbitros, a veces lo perjudicaron, convivió con la suspicacia, de a ratos jugo bien, muchos pasajes lo hizo mal y llegó a un desempate con un enorme sin sabor en el paladar (negro) y con la sensación de que se le escapaba de las manos. Pero al final, y bien sobre el cierre, cuando las nubes andaban masticando el sol, Febo asomó y disipó la tormenta.

La empresa de ahora en adelante reside en no volver a cometer los mismos errores. En utilizar este gran trago amargo de haber jugado en la B y haberlo sorteado, como el trampolín y el puntapié inicial para la refundación de uno de los más grandes y más ganadores clubes del fútbol nacional e internacional.

Por @tomfonseca

Publicado en: http://www.ascensototalweb.com.ar/2014/06/el-regreso.html

martes, 10 de junio de 2014

Festejo Interior

“En el fútbol todo se complica por la presencia del rival.” – Jean Paul Sartre.

Y el cierre  de la temporada llegó. En tiempos donde los medios tienen prácticamente todos los ojos depositados en lo que acontecerá a la brevedad en Brasil, los Torneos Argentinos tuvieron sus intensas y merecidas definiciones. Finalizó un año futbolístico extenso tanto en el calendario y la cantidad de partidos, como en los kilómetros que cada institución debió recorrer para alcanzar (o no), la gloria.

En el Argentino “A”, jugaron en Posadas el partido de vuelta de la final de la Reválida, Guaraní Antonio Franco de Misiones y Juventud Unida Universitario de San Luis. En la ida se habían impuesto los puntanos 2 a 1 con un gol sobre la hora de Emanuel Reinoso, pero esto no fue suficiente para consumar el ascenso.

“La Franja”, de la mano de José María “Chaucha” Bianco, ganó por la mínima gracias a la anotación de Tobías Albarracín y logró subir al Nacional B. A pesar de la paridad en el marcador global, Guaraní subió de categoría por poseer la ventaja deportiva producto de haber terminado segundo en el Nonagonal Final, atrás del campeón Santamarina de Tandil.

El equipo posadeño a mediados de 2012 había ganado un ascenso desde el Argentino “B” para jugar en la tercera división del fútbol indirectamente afiliado a AFA. Y en tan solo dos años pudo escalar otro peldaño en la pirámide. Grandes pasos en poco tiempo. Además en esta ocasión, y casi de manera excepcional, le permitirá potencialmente en 6 meses jugar en Primera a través de uno de los 10 ascensos para 22 equipos que tendrá el venidero Torneo Nacional. Una experiencia que si bien no será del todo novedosa, ya que supo participar de los Torneos Nacionales de Primera División en 1971, 1981, 1982 y 1985, si era catalogable de impensada hace unos meses atrás.

El Argentino “B” tuvo tres finales. En Mendoza, Gimnasia le ganó 3 a 1 a Unión Aconquija de Catamarca. La ida en Las Estancias había sido  0 a 0, por lo que el “Lobo” mendocino regresó al Argentino “A” luego de 5 años.

En el Coliseo del Golfo, en la provincia de Chubut, Deportivo Madryn venció 4 a  0 aEstudiantes de Rio Cuarto, y a pesar de haber perdido  1 a 0 en Córdoba, subió por primera vez en su historia al “A”. Allí lo espera su clásico rival de la ciudad, Guillermo Brown.

El tercer cuadro ascendido fue Atlético Paraná. Unión de Villa Krause se había llevado la ida como local en San Juan 1 a 0. El resultado en Paraná no se movía y todo parecía indicar que los sanjuaninos se quedaban con el sueño del ascenso. Pero el minutos 92 fue fatal para ellos, y a la postre de los hechos, clave y nodal en la serie. David Dri de Atlético, cambió por gol el penal cobrado por el árbitro Julio Quinteros y estampó el empate en el resultado global. Hubo que definir con penales y allí el “Decano” ganó 7-6  y  gritó campeón.

Gimnasia de Mendoza, Deportivo Madryn y Atlético Paraná lograron el ascenso en la cancha y ya están confirmados para el Argentino “A” (o Federal “A”) próximo. Resta saber quiénes los acompañarán en esta excursión de la mano de las invitaciones del Consejo Federal. El torneo de Transición contempla en su reglamento contener participantes, como mínimo, 2  clubes por provincia en categorías profesionales. Con este cambio, se prevé que las provincias beneficiadas serían: Santiago del Estero (1 plaza, ya que posee a Central Córdoba jugando el Argentino “A”),  Jujuy (1 plaza), Catamarca (2 plazas), La Rioja (2 plazas), San Juan (1 plaza), Formosa (2 plazas), Corrientes (1 plaza), Chaco (1 plaza), La Pampa (2 plazas), Río Negro (1 plaza), Neuquen (2  plazas), Santa Cruz (2 plazas) y Tierra del Fuego (2 plazas).

El semestre próximo traerá aparejado muchos cambios y a su vez será la puerta de entrada para una modificación profunda en el formato de los campeonatos en el fútbol argentino. Por lo pronto, arribamos al final. Con ello concluyó, o cuanto menos se dejó en stand by por unos meses, tal como dice el “Negro” Fontanarrosa, el demencial desvelo por atrapar resultados deportivos dentro de un profesionalismo ateo. Ya volverán los tiempos de vértigos y urgencias.

Por @tomfonseca

Publicado en: http://www.ascensototalweb.com.ar/2014/06/festejo-interior.html