“Desde chicos nos dicen que no podemos perder. Y sí podemos perder,
porque no siempre ganamos en la vida. Lo que no podemos perder es la pasión por
lo que hacemos.” – Sergio “Cachito” Vigil.
La pasión, ese sentimiento muchas
veces perdido en la vorágine y la voracidad del profesionalismo, tarde o
temprano tiene que emerger a la hora de encarar una tarea que sea de nuestro
interés. Es el motor del ser humano cuando se trata de encarar algo personal, y
es en el fútbol en particular, el ítem central que moviliza cuando se busca
conseguir objetivos altos y de trascendencia.
El amor por la pelota, conectado con
lo lúdico y los sueños de infancia, nos lleva a dar un plus, a brindar ese
“algo” más que carece de explicaciones racionales pero que muchas veces nos
hace ganar una pelota, un partido o un campeonato.
Es la Copa Argentina el terreno
fértil donde podemos encontrar situaciones de pasión, que como factor
psicológico positivo, genera equiparación, de rendimientos, de equipos
denominados “chicos” con los “grandes”, de jugadores millonarios con
aquellos que la pelean para llegar a fin de mes haciendo lo que les gusta.
Es real que superar fases en el
torneo que aglutina a instituciones de Primera División hasta Primera D y a
todo el interior con la inclusión de los Argentinos “A” y “B” tiene rédito
económico. Este beneficio es cada vez mayor a medida que los clubes avanzan en
el cuadro de competencia. Pero lo que prima para los jugadores de los conjuntos
de categorías inferiores, es el deseo de mostrar que pueden dar pelea de igual
a igual, de disputarle palmo a palmo a cualquiera. Que están dispuestos
mojarles la oreja en más de una ocasión, basándose en esa raíz de
competitividad íntimamente ligada a la pasión por lo que uno hace, que
indefectiblemente achica diferencias.
En este marco, hay que insertar y
destacar la participación en la Copa Argentina de Estudiantes de Buenos Aires,
de la B Metropolitana. En el transcurso de la semana venció 1 a 0 a Instituto
de Córdoba y con eso logró clasificar a los cuartos de final de la edición
2013/2014, donde espera a Racing Club (Primera División) o Argentinos Juniors
(B Nacional). Un gran hito para la institución, plantel y cuerpo técnico.
Sacando a Talleres de Córdoba, que descendió en junio pasado al Argentino “A”,
pero que comenzó su participación como equipo de la BN, “El Pincha” de Caseros
es el único representante de la tercera categoría del fútbol argentino que aún
se mantiene con vida en el torneo.
Para llegar a esta avanzada
instancia, Estudiantes (BA) empezó su camino derrotando 6 a 1 a Platense y 1 a
0 a la UAI Urquiza en los cruces de las Fases Inicial Metropolitana III y IV
respectivamente.
El trayecto se puso más arduo a
partir de la Fase Final I pero las ganas de inmiscuirse en la cita grande
pudieron más, y le ganó 1 a 0 a Sportivo Belgrano de San Francisco (BN). En la
Fase Final II también eliminaron a un cuadro de la segunda división. Por
penales, “echaron” a Gimnasia de Jujuy. Alojados en los dieciseisavos de final,
llegaría el momento culmine y el punto de inflexión en la actual campaña
copera. Superaron 2 a 0 a Veléz Sarfield, que presentó a su equipo titular
completo. Demostraron que a pesar del enorme trecho entre la estructura de uno
y otro, con ganas, orden y fútbol, se puede salvar la brecha. Y con este recorrido
llegamos al ya mencionado partido contra Instituto.
El “Pincha”, ¿Un equipo “copero”?
Esta actualidad no es fruto de la
casualidad. Estudiantes de Buenos Aires había tenido un buen papel en la
primera edición de la Copa en la temporada 2011/2012. Cayó derrotado en
treintaidosavos de final a manos de Atlético de Tucumán (BN) por 3 a 2. Y tuvo
una extraordinaria incursión en la Copa 2012/2013 donde llegó hasta
semifinales. Allí perdió por penales con San Lorenzo de Almagro pero supo dejar
en el camino previamente a Centro Español (Primera D), Deportivo Riestra
(Primera D), Defensa y Justicia (BN),
River Plate (Primera División), Banfield (BN) y Talleres de Córdoba (Argentino
“A”).
Alguno podrá pensar que si juega en
la B Metropolitana como lo ha hecho en la Copa, son campeones. Siempre ha sido
animador en su divisional, pero no es
sencillo y es un gran desafío lograr mantener durante una temporada o seis
meses, ese componente emotivo y pasional que aflora en los cruces mano a mano
con equipos de gran envergadura.
Es notoria la ligazón que se va
gestando año a año entre la institución de Caseros y el torneo. Los jugadores
saben que la Copa Argentina es una puerta importante para trascender. Donde
además, quien se alza con el título, obtiene el boleto para disputar la
Supercopa Argentina 2014 contra River Plate y una plaza en la Libertadores
2015.
Se puede perder, quedar eliminado,
pero el achicar distancias, empujado por la pasión y el deseo de dar el
presente en la élite del fútbol argentino esta trayendo resultados positivos. La
gesta heroica, la utopía, el sueño, está a tan sólo tres escalones de hacerse
realidad.
Publicado en: http://www.ascensototalweb.com.ar/2014/08/mistica-pincha.html


