Tras la dimisión de Tito Vilanova a la conducción técnica del Barcelona de España, producto del retroceso que tuvo en la recuperación del cáncer que lo viene afectando desde hace un tiempo, fueron muchos los rumores y los nombres de posibles candidatos a sucederlo en el cargo. Casi desde el inicio de estos acontecimientos, un nombre argentino hacía ruido, el de Marcelo Bielsa. Pero si bien la decisión recaló en un entrenador oriundo de nuestra madre patria y de Newell´s, no fue el “Loco” finalmente el elegido, sino Gerardo Martino, último campeón del fútbol argentino con el elenco “leproso”.
Cuando hubo confirmación, se destapó una cuota grande de “cholulismo” nacionalista, donde el análisis respecto de las razones sobre su designación, como así también su trayectoria como DT, quedaron bastante marginadas. Como es habitual, el mundo del balompié vernáculo se acomoda con gusto en el abordaje de ocasión y exitista, pero el arribo del “Tata” al Camp Nou exige y reclama una observación en profundidad.
Hay un hombre preparado y capacitado, cuyo recorrido, primero como jugador, y después como técnico, a priori le dan el respaldo suficiente para hacerse cargo de esta empresa de tamaña envergadura y magnitud.
En su actividad como profesional, supo vestir las camisetas de Newell´s (1980-1990), Tenerife de España (1991), Newell´s (1991-1994), Lanús (1994-1995), Newell´s (1995), O´Higgins de Chile (1996), Barcelona de Ecuador (1996) y la Selección Argentina.
Como entrenador, empezó su recorrido en Brown de Arrecifes, en la B Nacional (1998). Luego pasó por Platense (1999) e Instituto de Córdoba (2000-2001) hasta recalar en Paraguay, país donde hizo su despegué y donde potenció su actividad. En Libertad, en su primera temporada, la 2002-2003, consiguió proclamarse campeón en los Aperturas 2002 y 2003 y en el Clausura 2002. Al año siguiente, firmó en Cerro Porteño, donde obtuvo el Apertura y el Clausura 2004. Tuvo un breve paso por Colón de Santa Fe (2005), y regresó a Libertad (2005-2006), donde ganó el Apertura 2006, lo que a la postre sería el peldaño previo a tomar las riendas de la Selección Paraguaya entre el 2006 y el 2011. Allí le llegaría el reconocimiento internacional, producto de haber llegado a cuartos de final del Mundial 2006 (casi elimina a España, después campeón del certamen) y el subcampeonato de la Copa América 2011. En 2012, arriba al club de sus amores, Newell´s, agarrando el equipo en una posición comprometida respecto del descenso. Lo salvó de caer en la segunda división y con creces: Campeón del Torneo Final 2013 y semifinalista de la Copa Libertadores del mismo año.
Discípulo de Bielsa, posee ciertas similitudes y a su vez diferencias con su mentor. En cuanto a las igualdades, podemos mencionar la disciplina, su obsesión y meticulosidad en el estudio del juego, rivales, jugadores propios, etc. También en una idea de juego ofensiva y un total involucramiento en todo lo que atañe a la conformación de equipo, dejando poco librado al azar. Dentro de las diferencias, es preciso destacar variaciones a nivel táctico y en la propuesta: mientras que el “Loco” es un abanderado del vértigo y la explosión, el “Tata” apunta a una construcción del juego basada en la tenencia. Esta cuestión encuentra su bastión principal en la salida desde el fondo al estilo “Barcelona”. El arquero jugando mucho con los pies, los laterales adelantados hasta la mitad de cancha, los centrales bien abiertos y el volante central ofreciéndose como primer pase entre medio de los dos zagueros. Salida por abajo, jugando, con paciencia hasta encontrar los espacios, es una de las grandes banderas que identifican a los conjuntos de Martino. Este, entre otros elementos que convergieron (por ejemplo, la opinión de Messi, aun que él diga que no influyó, sumado a tener experiencia internacional, de poner contra las cuerdas a España en el Mundial y de ser el último campeón del fútbol argentino), abrieron esta oportunidad inigualable.
El gran desafío reside en motivar a seguir cosechando logros, sin que la escasez exista en las filas del elenco culé. Es decir, habrá un grado de dificultad en ser cabeza de un plantel donde parecería que tienen todo. Dinero, fama, títulos, gloria deportiva, reconocimiento individual y colectivo. Pasará de tener que buscar soluciones para tapar deficiencias y potenciar virtudes a un espacio donde deberá trabajar y ser creativo, y prácticamente sin vicios propios, en pos de sortear los escollos propuestos por rivales aglutinados a la altura de su propia área. Si está dentro de los “pendientes”, y tal como lo señalo Heinze en una entrevista, tener mayor rigor cuando no tienen la pelota, algo que en la era Guardiola estaba más presente y poder ensamblar fructíferamente la dupla “Lio” – Neymar.
El margen de mejora es poco en un club que viene ganando un torneo tras otro e imponiendo una idea y un paradigma de fútbol reconocido y destacado casi unánimemente, y por sobre todo, sostenido en el tiempo. Y en este punto entra a terciar otra cuestión para nada menor. La de mantener lo armado hasta ahora, agregando el toque personal, pero sin que este sea perjudicial. Que no lo acusen de copiar y no arriesgar, pero a la vez no inmiscuirse por demás e innecesariamente. Buscar el equilibrio entre no romper lo edificado y su vez adosarle las ideas y el gusto propio del entrenador, una tarea con tintes cuasi de hazaña.
A su disposición tendrá la mejor estructura e infraestructura, los mejores jugadores del mundo, presupuesto elevadísimo para fichajes, inferiores de enorme valía a las cuales recurrir en caso de necesidad y el aval del máximo referente y jugador de la institución, Messi.
Todo deberá ser armado, enlazado, digitado y llevado a cabo a partir de sus cualidades personales, que si bien tienen una formación internacional y de elite, fueron forjadas en el tan querido (y muchas veces descalificado) ascenso. Su camino fue desde abajo, escalón por escalón, rumbo a su próxima cita: el Barcelona, un lugar de ensueño y exigencias. Llegó a la cúspide del fútbol mundial, y como siempre se suele decir, lo más complejo es mantenerse y a por ello va el “Tata”.
[1] Castro, Fidel (2005). Inauguración de los Primeros Juegos Deportivos del ALBA, en La Habana, Cuba.
Publicado en: http://www.ascensototalweb.com.ar/2013/07/el-tata-del-ascenso.HTML
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